Malala Yousafzai nació en Mingora (Pakistán) en 1997. Desde muy pequeña defendió el derecho
de las niñas a recibir educación, algo que en su país no siempre se permitía. Su padre, maestro, la
inspiró a valorar la escuela y a levantar la voz frente a las injusticias. A pesar de las amenazas del
grupo talibán, Malala continuó expresándose públicamente sobre la importancia de la educación
para todos los niños y niñas. En 2012 sufrió un atentado por su activismo, pero sobrevivió y
continuó su lucha con más fuerza. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo mundial de la
valentía, la igualdad y el poder de la educación. En 2014, con tan solo 17 años, fue reconocida con
el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la persona más joven en recibirlo.
¿Por qué la admiro?
Admiro a Malala Yousafzai porque representa valores esenciales para la convivencia y la educación, como por ejemplo el coraje, la empatía, el respeto, la educación etc. A pesar del miedo y las dificultades nunca se rindió ni perdió la esperanza. Su historia me inspira a valorar la educación, defender lo que creo justo y a transmitir a los niños y niñas la importancia de la igualdad y del respeto. Como futura educadora, su ejemplo me motiva a enseñar a los pequeños que la voz de cada persona cuenta, y que todos merecemos las mismas oportunidades de aprender y crecer.
Principales cualidades
Valiente: a pesar de las dificultades y de las condiciones de su país se atreve a hablar en público en voz de los demás ciudadanos para defender los derechos.

Amante de la educación: cree que aprender puede cambiar el mundo.

Empática y solidaria: se preocupa por el bienestar de los demás.

Ejemplo de esfuerzo y esperanza: demuestra que los sueños se cumplen.
